domingo, 23 de mayo de 2010

La silla del señor de arriba está boca abajo

La silla del señor de arriba está boca abajo y no la levanta, la escuche caer y no la ha levantado, lo sé porque no lo escuche arrastrarla, con sus temblorosas manos artríticas, hasta colocarla sobre sus cuatro patas.
La silla del señor de arriba está boca abajo y escucho el silencio de la siesta que no despierta ni al loro -loro que heredó forzosamente de Camille, que ladra y le hace compañía-.
La silla del señor de arriba está boca abajo y escucho como la gota golpea en el fregadero a pasos intermitentes y anuncia que son las cuatro y cuarto; previo a despertarse e ir a buscar a sus nietos a la salida del colegio.
La silla del señor de arriba está boca abajo y necesito ponerla en su lugar, me levantaré del sillón, dejaré de leer "Crimen y castigo", le tocaré el timbre, le preguntaré por Miranda y, como quien no quiere la cosa, acomodaré la silla.

...

Justo... justo a tiempo llega su hija, abre la puerta y grita.

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