Le presto atención a los pájaros, víboras y falda de hojas; pero el cielo ha pasado a ser un laberinto que no pienso volver a recorrer. Basta de pasadizos secretos en donde la ignominia se junta para molestar al hombre.
Uñas, crezcan y arañen todo lo que quieran; no tengan miedo a dañar.
¿Qué es eso del infierno?
El hombre que no se equivoca es él que no intenta. La inercia es propia del cobarde.
¡Inertes! No estorben mi camino, que a mis zapatillas las ¡lleva el diablo!
Te regalo la poética, dejare de ser lo que invente y te comenzare a hablar.