martes, 31 de marzo de 2009

Don Ántico

Marcela creía no ser observada, entró saltando el paredón rojo y cruzo la quinta de Don Ántico, pisando los almácigos; Marco le había dicho que por ahí podría entrar a su habitación sin mucha dificultad.

Vio al lado del limonero un balde de pintura, de esos grandes, de los que contienen 30 litros. Estaba vacío, creyó que poniéndolo boca abajo este aguantaría su peso, se subió, llego a la ventana la abrió y de un salto entro en la habitación.

Una vez allí, se acerco a la puerta apoyo la oreja e intento escuchar si había alguien en la casa. Una televisión hablaba sola o parecía hablar sola, estaba encendida en el canal ese donde pasan el programa de Ana Rosa.

Fue directo al armario, Marco le había dicho que debajo de un poncho marrón estaba el estuche, el poncho se lo había tejido su madre durante la dulce espera; ahora que ella ya no estaba con él era eso lo que lo mantenía unido a ella, como si las cosas unieran a las personas. Él se aferraba a eso, cada vez que tenía que dar un examén tocaba, antes de salir de su casa, ese poncho y siempre le iba bien, una vez no lo toco y saco un cinco, tuvo que repetir el examén y saco un ocho, esa fue prueba suficiente para que él creyera con ahínco que ese era su amuleto de la suerte.

Lo encontró justo donde Marco le había dicho, tomó el estuche se lo puso debajo de la blusa y ¡ala! a salir por donde había entrado. Se acerco a la ventana, vio que no había nadie e intento saltar, si lo hacía bien podía poner un pie en el balde y luego saltar al piso. Con mucho esfuerzo saco una pierna por la ventana y luego la otra, se resbaló y se cayó, no llego al balde. Se raspó las dos manos y cayó sentada. Nada grave, se dijo. Ahora le quedaba el paredón, entrar fue fácil pero salir y ¿sí justo pasa alguien? y la ve saltando por ahí, ¿que diría?, y sí Don Ántico pasa justo por esa calle; recordó que la televisión estaba encendida eso quiere decir que Don Ántico estaba dentro. ¿Por que le dirán “Don Ántico”? Que nombre raro. ¿Sobrenombre de que sera? Focus Marcela, pensó. Acercó el balde a la pared, se subió a el, miró para los dos lados de la calle y saltó, una vez allí camino con normalidad y se creyó libre, ya nadie le podría decir nada, que hacía, ni que llevaba, nada de nada. Al doblar la esquina Don Ántico la toma del brazo y ella creyéndose culpable tembló sin más...

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