sábado, 14 de agosto de 2010

Retrospectiva

Me ha dejado de interesar el cielo.
Le presto atención a los pájaros, víboras y falda de hojas; pero el cielo ha pasado a ser un laberinto que no pienso volver a recorrer. Basta de pasadizos secretos en donde la ignominia se junta para molestar al hombre.

Uñas, crezcan y arañen todo lo que quieran; no tengan miedo a dañar.

¿Qué es eso del infierno?

El hombre que no se equivoca es él que no intenta. La inercia es propia del cobarde.

¡Inertes! No estorben mi camino, que a mis zapatillas las ¡lleva el diablo!

Te regalo la poética, dejare de ser lo que invente y te comenzare a hablar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Inertes! Según el día, es inerte hasta la más bella flor. Que fuertes nos sentimos cuando desde dentro con nuestro asqueroso ánimo conseguimos arrebatar la vida a todo lo que nos rodea.

Yo también estoy harta de mirar el cielo, pero las estrellas me tienen enganchada.